Contactar a Newtenberg por Whatsapp
Columna de opinión

Desafíos de la comunicación humana global en consideración a los límites de la biología humana.

Comunicación humana a escala humana

10 de junio de 2008

¿Con cuántas personas conversamos al día? ¿Con cuántas personas conversaremos durante nuestra vida?¿Cuánto invertimos en organizar nuestro tiempo?¿De qué hablamos y cuánto hablamos?; ¿podemos conversar todos los chilenos en un gran dialogódromo? ¿podría habilitarse un protestódromo digital que fuera más eficaz a la hora de dimensionar la convocatoria?. ¿Tenemos la tecnología suficiente para dar sustento a estos escenarios?

Por José Pepe Flores
Septiembre de 2011

La realización de un plebiscito digital a nivel de un país como Chile implica un desafío tecnológico de gran interés, puesto que no sólo implica un desafío respecto de la recolección de las opiniones, sino que plantea un desafío de visualización de las mismas que en último término debe hacerse cargo de las virtudes y limitaciones del "hardware humano". ¿Cómo conversar con 17.345.967 personas?; ¿tendremos tiempo para conversar con todos? Definitivamente, no.

Doscientos años atrás, en 1810, la invitación a un Cabildo abierto para decidir sobre los destinos de la patria se cursó a unas 500 personas; las algo más de 300 que llegaron se constituyeron físicamente en uno de los pocos lugares amplios que estaban disponibles en ese tiempo. El edificio estaba emplazado en el ala poniente del actual palacio de justicia, frente al Congreso Nacional, en calle Compañía con Morandé. Del antiguo inmueble queda sólo una reja en fierro forjado que se mantiene dentro del edificio actual.

Si en nuestros días decidiéramos juntarnos en el centro de cada ciudad y cada pueblo, es probable que la congestión de gente haría colapsar el tránsito y los baños públicos ;-). En una de las marchas estudiantiles por la Alameda en Santiago que convocó a lo menos unas 100 mil personas, la columna ocupó cerca de unas 10 cuadras y se trataba sólo de un 5% de la población de Santiago. Si decidieramos asistir todos los santiaguinos a una marcha, la columna de gente sería unas 20 veces má larga; si 100 mil tomaron unas 10 cuadras (1 km), estaríamos hablando de una columna de 20 km (entre la plaza de Maipú y los Dominicos o desde el centro de San Bernardo hasta el centro de Santiago).

El punto esencial es que tal como hace 200 años, ningún lugar físico podrá acogernos a todos para celebrar un nuevo Cabildo abierto o un plebiscito, por lo que la salida digital podría dar viabilidad técnica a una utopía que ya Francisco Bilbao y Santiago Arcos visualizaron hacia 1851 en la mítica Sociedad de la Igualdad: "una democracia en que cada uno se representa a sí mismo desde la soberanía de sí mismo"; lo que los postmodernistas denominarían como Democracia Directa. El problema es de larga data y se encuentra en las primeras grandes discusiones cuando el propio Sócrates se encarga de poner a Protágoras en el lugar cómun de ciudadano al objetar la pomposa idea de los sofistas de creerse mejor dotados para la política: "en el ámbito de los ciudadanos no hay maestros y aprendices".

Si bien la democracia representativa, cuya enfermedad bien podría denominarse "democracia de los representantes", justifica su legitimidad argumentando que ante la imposibilidad práctica de la democracia directa bueno es que exista alguien que nos represente. Para ser una idea de más de 200 años la democracia representativa a pesar de sus malas implementaciones sigue siendo una respuesta eficaz a falta de una mejor tecnología. Tentador resulta entonces pensar que las antiguas utopías del pasado dejan de parecernos tan inalcanzables producto de que su viabilidad técnica ya no es tan lejana.

En momentos que a ratos nos parecen convulsionados, bueno es observar la re-evolución ciudadana de Islandia, en que incluso se ha articulado un proceso oficial para la redacción de una nueva Constitución. Y si bien los eruditos de la web 2.0 plantean como una revelación sacra el surgimiento de las redes sociales, estas no serán la respuesta eficaz, ya que no es menos cierto que carecen de mecanismos protocolares que garanticen un diálogo resolutivo que les permitan ir más allá de brindar una simple sensación de participación.

Manos a la obra

Si cada ciudadano chileno tuviese 1 minuto para hablar, necesitaríamos 1 día completo sin pausa para escuchar 1440 testimonios. Si mantenemos ese ritmo y dejamos de dormir, en un año podríamos escuchar a unos 500 mil ciudadanos. 525.600 si además dejamos de ir al baño en ese periodo ;-). Claramente ni aunque destináramos toda nustra vida a la tarea voluntariosa de escuchar a cada chileno durante un minuto tendríamos tiempo de sintetizar o concluir lo que ellos plantean. Problemática borgesiana sólo apta para Funes el memorioso.

Entonces, al igual que Russeau en su contrato social, debemos reconocer una limitación, lo que nos lleva nuevamente al difícil arte de representar, ahora no a través de un humano de carne y hueso, sino a través de una visualización digital que intente sintetizar lo que pensamos.

En una grilla de 20x20, 400 personas manifiestan su opinión pintando su celda con un color que representa su respuesta. Abajo se representan los porcentajes para esa muestra. Con ayuda de los filtros es posible acotar la muestra para seleccionar, por ejemplo, las opiniones de aquellas que son mujeres, menores de 40 y que trabajan en educación.

Desde nuestro trabajo en Newtenberg como laboratorio de comunicación humana, hemos debido abordar este desafío a diferente escala, aportando primeros pasos en esta tarea. Esta prueba de concepto nos reveló varios problemas relevantes en cuanto al escalamiento de la aplicación: ¿qué pasaría si la grilla fuera de 100 x 100 para atender a 10 mil personas? ¿O una de 300 x 300 para visualizar 90 mil personas? Para aceptar unos 16.000.000 de personas y asumiendo que cada una se representa con un pixel, necesitaríamos una imagen de 4000 x 4000, por lo que no cabríamos en una pantalla Full-HD de 1920x1080 (2.073.600); necesitaríamos 8 pantallas.

Aún así vale la pena reconocer que para un poblado pequeño, una solución para 10 mil personas, no está nada de mal contar con una grilla de 100x100. Si algún representante del pueblo: alcalde, senador, diputado, concejal está dispuesto a escuchar y cofinanciar el experimento, sería ideal. Tampoco se descarta un camino más largo en que nos autoconformarnos como opinión pública organizada.

(continuará).